martes, 14 de abril de 2015

Antipostales de Nueva York: Los malentendidos que son noticia

Los malentendidos que son noticia
Malú Huacuja del Toro*
A los equívocos, a las coincidencias y a los descuidos debe la humanidad muchas teogonías. De confusiones se tejen los mitos. Gracias a ellas, por más intolerable que ahora nos resulte la idea, la imagen universal de nuestro Señor Jesucristo fue inmortalizada por Leonardo da Vinci tomando como modelo a uno de los hombres más perversos de la historia: Cesare Borgia, el hijo del depravado papa Rodrigo Borgia. Y el envilecimiento de la Iglesia Católica en tiempos de los Borgia se debió precisamente gracias a otra coincidencia, otro gran malentendido: el "descubrimiento" de América.


         Tendemos a atribuirle un valor benéfico a la conjunción inesperada de hechos, pensando que el orden del cosmos se nos revela con sucesos paralelos, siempre confiables, y es por ello que, a veces, nos equivocamos irreparablemente.
Lo que los libros de texto nunca nos cuentan cuando somos niños es que Cristóbal Colón se topó con un nuevo continente justo en el año en que el sevillano Rodrigo Borja (cuyo apellido se italianizó como Borgia) fue elegido Papa: 1492. El viaje del aventurero italiano había sido financiado por la Corona Española. El Papa era español. ¿Qué otra prueba irrefutable necesitaba España para confirmar que era el pueblo elegido de Dios y que lo que hicieran los Borgia en el Vaticano, por más incestuoso que se viera, era indudablemente católico y virtuoso? Ninguna. El pueblo no tenía por qué recurrir a la razón. Dios les hablaba con los hechos. Si no hubo más reformistas en la historia y si la gente no se sublevó más contra el corrupto Borgia fue porque precisamente durante su papado la tierra se hizo redonda y la Corona Española apareció en la Revista Forbes de la época en el lugar de Carlos Slim: como la más rica del mundo.
Si, por una parte —como se sospechaba— el Papa era un diabólico conspirador asesino, también era cierto que, cuando él asumió el solio pontificio, Dios favoreció a España. ¿Cómo explicarse ese suceso si no es justificando la depravación de la familia Borgia como un milagro?
         Los periodistas del momento y sus historiadores futuros no niegan estos hechos: los ignoran, a veces, por conveniencia, y otras, porque su época no los entiende. Corresponde a los escritores reinterpretarlos, además de saber recrearlos. Ésa es la diferencia entre un video instantáneo y la literatura.  O entre un bloguero y un novelista. La guerra y la paz no se habría contado en Twitter con cápsulas de video enlazadas a lo que un mal camarógrafo improvisado estuviera grabando en su telefonito sobre Napoleón, aunque captara millones de espectadores y hashtags
         ¿Pero a cuántas confusiones puede nuestro entendimiento someterse en la era del malentendido ciberespacial y la incomunicación instantánea? Eso es lo que a los narradores del futuro les queda por descubrir. Las posibilidades son interminables. Por ejemplo: precisamente a propósito de historiadores y novelistas, en el océano de YouTube navega ahora un video** en el que el famoso escritor Paco Ignacio Taibo II, tras la masacre a los estudiantes de Ayotzinapa, da una conferencia para promover el voto por su candidato presidencial, en la cual miente sobre lo que se supone que es un experto conocedor: la novela policíaca. ¿No es Taibo II el escritor de novela policíaca mexicana por antonomasia? ¿No es el fundador y director de la Semana Negra de Gijón (su ciudad natal)? ¿No es él quien instituyó desde 1987 y ganó para sí mismo en la primera edición del Premio Hammett que otorga la Asociación Internacional de Escritores Policíacos? Si todas estas respuestas son afirmativas, es inexplicable que aparezca frente a una manta de Pancho Villa, Flores Magón y el Che Guevara declarando lo siguiente:
         —Decía Sherlock Holmes, que es de izquierda, compañeros, no se les olvide, que cuando tengas alguna de quién fue, quién mató, tú, follow the money: sigue el dinero. El camarada Sherlock Holmes, que ha sido incorporado a nuestras filas gracias a mi habilidad para incorporar a todo lo chingón a nuestras filas... era sabio.
         Pero nada de sabia tiene su afirmación. El parlamento Sigue el dinero no es de Arthur Conan Doyle, creador del inmortal Sherlock Holmes. Se atribuye a William Goldman, guionista de la película Todos los hombres del presidente (1976, Alan J. Pakula), en labios del personaje Garganta Profunda (el informante secreto que filtró datos sobre el escándalo Watergate a los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward del Washington Post), y tiene su primer antecedente en la locución latina citada por Cicerón, Cui bono, o Cui prodest ("¿Quién se beneficia?"). El autor de Días de combate le atribuye a Holmes una frase falsa y ser "de izquierda", porque el chiste de un "detective de izquierda que sigue el dinero" (que sí existe) lo leyó en otra novela policíaca que no es del creacionista (que no progresista) Conan Doyle y de cuyo nombre no quiere acordarse.
¿Qué importa? La gente está ahí para aplaudirle. Predica a los adoctrinados. Descansa en la popularidad que se ha hecho como historiador y novelista premiado de literatura policíaca, y así se urden los malentendidos.
         A su vez, la buena fama de la dicha película y del libro Todos los hombres del Presidente que forjó en gran medida el prestigio del periodismo norteamericano, ya no es lo que fue en tiempos de Bob Woodward. La reputación de The Washington Post y deThe New York Times vive de laureles pasados, y los ha capitalizado desde principios de este milenio, con los ataques a las Torres Gemelas y la invasión a Irak, cuando ningún periodista tenía permitido reportear desde los campos de batalla si no viajaba como “incrustado” del Ejército (esto es: recibiendo los boletines de guerra de las fuerzas armadas y visitando sólo lo que se le permitiera, a riesgo de perder su trabajo). En 2009, su columnista Maureen Dowd fue descubierta plagiándose un análisis de Josh Marshall en el blog TPM, por no hablar de las acusaciones de plagio de su ex reportero Chris Hedges.
De modo que, desde que el magnate Carlos Slim tiene acciones en The New York Times, no es de sorprenderse que ciertos reportajes a su favor comiencen a aparecer (se hablará de la forma como los Murat compraron inmuebles en Manhattan pero jamás de cómo el propio Slim compró el edificio enorme, lujosísimo, de The New York Times, por ejemplo). Hay que “seguir el dinero”, como diría un cierto detective que no fue Sherlock Holmes.
¿A dónde nos llevará la falta de rigor literario y periodístico que fomenta la digitalización de la realidad al servicio de la corrupción? Los comentaristas del video de Taibo II me dan alguna idea con sus respuestas: uno de ellos dice que me equivoco, que necesito “haber leído más libros que él” (aunque me temo que ése es el caso), y “por supuesto, haber recibido más premios que él” (porque el premio, como se sabe, es prueba de que nadie miente ni plagia).  Otro, para refutarme, cita en inglés un blog en donde alguien pone el célebre parlamento follow the money en labios de Holmes… pero no se da cuenta de que no lo escribe Doyle en el siglo antepasado, sino la bloguera Katharine Trendacosta el 6 de marzo de 2014, según ella misma cuenta…
Aunque digitalizados, quizás nuestros medios informativos no han evolucionado mucho desde tiempos de los Borgia…


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*Texto publicado originalmente en La Digna Metáfora, marzo de 2015

**Canal buzonciudadano. Nombre del video: #Ayotzinapa VS #EPN: Memoria en Acción - Paco Ignacio Taibo II. Publicado el 1o. de diciembre de 2014. Enlace al cierre de esta edición: youtube.com/watch?=SZal-VaErZs.

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